En la vista oral por estos hechos -celebrada el 28 de octubre del pasado año- también fueron juzgados dos hermanos de origen marroquí que finalmente resultaron absueltos.
Durante el juicio, D.M.F.M. admitió haber realizado la adquisición y venta de los vehículos, aunque dijo que no se dedicaba profesionalmente a esta actividad, sino como particular. Según contó, en el año 2000 regentaba un bar en A Milagrosa, cuando uno de los otros dos acusados le ofreció comprar coches de importación. ''Era un negocio en auge y, como la cafetería no iba bien, accedí'', dijo.
En su declaración, el procesado aseguró que ignoraba que los coches no fueran legales y reconoció que incluso los anunciaba en periódicos y revistas. También explicó que matriculaba los turismos a nombre del comprador y que fijaba el precio -según los gastos que tenía- para ganar entre 250.000 y 300.000 de las antiguas pesetas.
El acusado dijo también que no sabía que estaba vendiendo los coches a un precio inferior al del mercado y que no le extrañó que los coches no tuvieran llave maestra o dos llaves porque "no conocía el negocio", concluyó.
El fallo del juzgado de lo Penal número 1 de Lugo recoge que la versión del acusado "no resulta creíble" porque "nunca dio una explicación mínimamente razonable" sobre el supuesto origen de los vehículos extranjeros, más allá de decir que se los compraba a otro de los imputados, una persona de origen humilde que se dedicaba a la venta ambulante en ferias
En este sentido, la jueza afirma que ''el humilde status de esta persona, tenía por necesidad que hacerle sospechar de la ilicitud del origen de los vehículos en cuestión y, al menos, interesarse por él''. Así, considera acreditado que este lucense conocía la procedencia ilícita de los coches y procedió a su venta con la finalidad de procurarse un ''lucro económico ilícito''.
En cuanto a los dos hermanos marroquiés implicados, uno de ellos declaró en el juicio que en una ocasión recibió 30.000 pesetas de un hombre italiano por poner un coche a su nombre y que pensaba que procedía de una subasta, una versión que la jueza consideró ''posible''. Además, señaló que respecto al otro acusado ''no existe ninguna prueba incriminatoria'', por lo que ambos fueron finalmente absueltos.
Uno de los compradores de los coches robados explicó que vio el anuncio en una revista , probó el coche y decidió comprarlo tras ver la documentación de un supuesto notario italiano. Según dijo, le pidió al acusado la segunda llave y, como no la tenía, decidió acudir al concesionario oficial de la casa Mercedes para solicitarla. Sin embargo, cuando llegó la llave no valía para el coche, averiguándose así que no el turismo no se correspondía con la ficha técnica y que era robado.
Durante el juicio, el fiscal dijo que la jefatura provincial de Tráfico era "una coladera ante este maquillaje de vehículos robados".
Fuente noticia: ELPROGRESOPuedes continuar viendo las noticias 2009 relacionadas con la importación de coches de segunda mano desde Alemania.